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Fin de semana en Ámsterdam

Ámsterdam es una de las ciudades de Europa más interesantes para visitar, pero ¿es posible recorrer Ámsterdam en un fin de semana? Si consideramos que tiene muchas cosas y lugares que ofrecer, es muy probable que no sean suficientes, pero lo que sí es posible es ir a la mayoría de los lugares más turísticos.

fin de semana en Ámsterdam

¿Qué ver en Ámsterdam en un fin de semana?

Lo primero es saber cómo llegar lo más rápido posible desde el aeropuerto de Schiphol hasta la ciudad, siendo estas tus opciones:

Cogiendo el tren, ya que este es un servicio de 24 horas y hay pocos minutos entre uno y otro en las horas punta, son rápidos, económicos y te llevan al centro de la ciudad, si has reservado alojamiento allí esta opción es la mejor.

Viaja en los autobuses N197 o N97, son un poco más lentos que el tren, pero la frecuencia en horas punta es de unos 15 minutos entre uno y otro, así que si vas hacia la zona de los museos te va muy bien porque allí tienen parada

Puedes optar por coger un taxi cuyo precio es de 50 euros, estos son muy útiles para grupos de varias personas que vayan un poco más allá del centro de la ciudad, ya que pueden compartir el gasto

Por último está el servicio que contratas al hotel para que te busquen al aeropuerto y te lleven directo a este. Pero ojo, no todos los hoteles lo ofrecen.

Ten en cuenta que el alojamiento en esta ciudad no es de los más baratos y sobre todo en el centro, pero cuando se trata de aprovechar el tiempo hay que hacer un esfuerzo en alojarnos en una zona que nos permita llegar rápido a todos los lugares turísticos que nos interesa visitar.

Otra recomendación es que optes por hacer los recorridos a pie o en bicicleta, esta última opción resulta muy atractiva ya que Ámsterdam cuenta con la mayor cantidad de carril bici del mundo y el servicio es de lo más accesible.

Y ya instalados en el hotel, estamos listos para comenzar el recorrido por los lugares más interesantes de ésta increíble ciudad.

Primer día en Ámsterdam

Para comenzar puedes dar un paseo por el Canal Singel y que es conocido como uno de los más bellos que tiene esta ciudad, recórrelo y observa las hermosas fachadas de los edificios y casas flotantes que se encuentran a lo largo de este, si lo deseas, puedes detenerte en una de las tantas terrazas y refrescarte con un cerveza.

Tras la breve pausa, continua hasta el final donde te vas a encontrar con el mercado flotante de flores, donde obviamente consigues una gran variedad de flores y puedes comprar los famosos bulbos de tulipán que es muy típico del lugar.

Ya que has disfrutado de los ricos aromas expedidos por las flores, es momento de ir rumbo a Mueseumplain, lugar donde lo primero que salta a la vista es la frase expuesta con grandes letras “I Ámsterdam” sin restarle importancia a los dos grandes museos que alberga, el Rijksmuseum y el Museo Van Gogh.

Si los museos no son lo más interesante para ti, por lo menos debes conocer uno de los dos, ya que realmente son únicos.

De allí te recomiendo ir al Vondelpark, un precioso lugar para disfrutar de una merienda o simplemente estar relajado durante un buen rato entre las bellezas naturales que allí abundan.

Seguro que a estas alturas del recorrido tendrás hambre y no hay lugar tan agradable para buscar una buena terraza y buscar una comida típica holandesa, que en Leidseplein, una plaza donde abundan los artistas callejeros, los restaurantes y las tiendas de moda.

Para bajar un poco la comida puedes realizar un viaje en barco que te llevará a recorrer algunos de los lugares más importantes vistos desde otro ángulo, el paseo tarda más o menos una hora y es perfecta para asimilar la comida y disfrutar del paisaje.

De allí rumbo al centro histórico para aprovechar la tarde. La primera parada es en Begijnhof, dentro puedes disfrutar del jardín, de la Houten Huys, la casa más antigua de Ámsterdam y de la Capilla de Begijnhof.

Después de realizar la primera parada, puedes acércate a la Plaza Dam, una plaza que está rodeada de edificios importantes que merecen de toda tu atención, como la Iglesia Nueva, Museo de cera de Madame Taussauds, el Palacio Real y en el centro un Obelisco que rinde homenaje a los soldados caídos durante la segunda Guerra Mundial.

Desde la plaza llegas la Oude Kerk en poco tiempo, se trata de una iglesia en cuyo interior yace la bóveda medieval de madera más grande de Europa.

Después de tanta visita cultural, es momento de ir por la cena, si es que te apetece y después a descansar.

Segundo día de paseo por Ámsterdam

Lo mejor para abarcar los sitios de mayor interés es realizar un tour en bicicleta que dura más o menos unas tres horas y puedes contar con un guía español. Al terminar el punto de llegada nos encontramos con la Plaza Central y justo muy cerca tienes la fábrica de quesos Henri Willig, donde vas a degustar los más exquisitos quesos junto a una copa de vino y donde puedes comprar todos los que desees para llevar a casa.

Ya satisfecho de tantas delicias, disfruta de un paseo por una de las zonas donde obtendrás las más hermosas fotos de la ciudad, el cruce de los canales Brouwerser y Prinsengratch.

Continúa el paseo por la orilla del Prinsengrath hasta que te encuentres con el Barrio Jordaan, un lugar de calles estrechas y jardines que resulta muy acogedor, además, no puedes dejar de visitar aquí mismo el Museo de la Casa de Anna Frank, lleno de una historia familiar muy conmovedora.

Eso sí, recuerda reservar con antelación las entradas.

Para finalizar el segundo día, te recomiendo que te acerques al mercado de Waterlooplain que se encuentra en el viejo barrio judío, es un mercado de pulgas donde puedes conseguir algunas cosas muy interesantes relacionadas con la cultura de la ciudad.