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Fin de semana en Salamanca

Una buena escapada de vez en cuando es necesaria, pero sin duda alguna que cuando disponemos de apenas dos días hay que planear todo muy bien para que podamos hacer y conocer de todo un poco, ya habrá tiempo de descansar.

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Salamanca es una ciudad que ofrece buenos sitios turísticos, restaurantes que no tienen nada que envidiar a los de otras ciudades y alojamiento para todos los gustos. De preferencia si solo tienes un fin de semana para recorrerla, procura llegar el viernes por la noche para comenzar la visita el sábado bien temprano.

Día número uno por Salamanca

Comienza tu recorrido por la Plaza Mayor, es bellísima y no hay mejor lugar para comenzar a conocer la ciudad.

Data del año 1755 y se caracteriza por los arcos de medio punto distribuidos por todo el contorno de la plaza, también destacan los medallones con las figuras de personajes de la historia local, de gobernante y reyes.

Un lugar emblemático a visitar es la Catedral Nueva, una edificación al estilo Gótico cuya construcción terminó el 1733; durante una de las reformas que ha tenido el lugar, específicamente la de 1992, se introdujo en ella la figura de un astronauta hecha de piedra, que por cierto ha resultado ser una atracción un tanto divertida para los visitantes que se desviven por hacerse una foto junto a ella.

Salamanca es una ciudad pequeña y solo cuenta con dos catedrales, así que tienes que ir ahora a la Catedral Vieja que tiene un estilo muy distinto a la otra, de hecho, es representativa del románico medieval y dentro de ella destaca la Torre de Gallo.

El Palacio de Anaya ofrece una fachada muy vistosa al estilo neoclásico y funciona como la sede de la Facultad de Filología de la Universidad local. La construcción data del 1760.

Un lugar cuyas vidrieras quedarán como un recuerdo perenne es la Casa de Lis, actualmente sede del Museo de Art Noveau y Art Decó, un agradable recorrido por el arte local, que nos dejará simplemente sin palabras.

Después puedes visitar la gran Universidad de Salamanca, la más antigua de España y la que da vida a la ciudad.

La fachada es todo un espectáculo que atrapa las miradas de inmediato y más la de aquellos que conocen la historia de la rana posada sobre una calavera y que la buscan incesantemente para comprobar su veracidad.

Déjame decirte que sí, si existe pero necesitas algo de paciencia o de suerte para encontrarla, la misma suerte quizás de aquellos alumnos que firmemente creyeron que si lograban encontrarla, aprobarían su carrera.

Después de superar la historia de la rana, conoce el patio, el Paraninfo y los alrededores, verás que merece la pena.

Una imponente mansión yace erguida desde finales del siglo XV, justo en el entorno de la calle de la Rúa y la Plaza San Isidro, esta es la famosa Casa de las Conchas llamada así por las más de 300 conchas que adornan la fachada.

Después de este espectáculo es tiempo para comer, así que prepárate para disfrutar de la mejor gastronomía charra, hay unos buenos restaurantes para comer sentados como dios manda y estos son el Majuelo, las Tapas de Gonzalo y el Asador de Van Dyck y si no, puedes optar por irte de tapas.

Tras una buena comida corresponde el turno a las Torres de la Clerecía, después una buena caminata por la calle Compañía que te va a conducir justo a la iglesia de San Benito, un lugar que merece la pena el paseo.

Por esta misma ruta consigues llegar al Palacio de Monterrey y el de la Duquesa de Alba, siendo este un buen lugar para disfrutar y terminar el primer día de visita por Salamanca.

En la noche sal en búsqueda de algo de diversión, ya que hay muchos bares, lugares divertidos para bailar y beber algo, además de la famosa fiesta charra, pero procura no trasnocharte mucho porque te espera un segundo día para terminar de recorrer la ciudad.

Segundo día en Salamanca

El primer lugar a visitar será la Iglesia de la Purísima, muy hermosa y perfecta para comenzar el día en armonía.

Un poco más adelante está la Casa de las Muertes que data del siglo XVI y recibió éste nombre debido a las calaveras que están dispuestas en las ventanas superiores, aunque hay otras historias al respecto.

De este punto te puedes dirigir al Puente Romano que es parte de la vía de la Plata, su imagen representa universalmente a la ciudad de Salamanca. Es un espectacular puente hecho de piedra, provisto de arcos de medio punto.

Mide 176 metros de largo por 3,70 de ancho.

Este sin duda es un buen lugar para sentirte cerca de la naturaleza y para hacer fotos muy bonitas con una hermosa vista de Salamanca. A tu paso te vas a cruzar con Iglesia de Santiago, una edificación del siglo XII que mezcla dos estilos, en la fachada “románico mudéjar” y el interior es barroco.

Otro lugar que no debes dejar de visitar es el Museo de Historia de La Automoción de Salamanca ya que cuenta con una buena colección de coches, motocicletas y toda clase de objetos y piezas relacionadas con este mundo.

Aquí puedes seguir la evolución del diseño automotriz hasta los tiempos actuales.

Y ya finalizando el recorrido te quedan dos lugares muy interesantes para conocer, uno es el Huerto de Calixto y Melibea que está ubicado sobre la muralla. Lo primero que ves al entrar es una estatua que es representativa de la alcahueta más conocida en el mundo literario de España.

Desde este agradable espacio consigues una vista preciosa de la ribera del Tormes y de las catedrales.

El otro sitio es la Cueva de Salamanca, se trata de la cripta que perteneció a la derribada iglesia de San Cebrián, esta cueva tiene una historia que ha despertado por años el interés de los visitantes y ha ido más allá de las fronteras.

Los viernes y sábados por la noche se lleva a cabo una proyección de luces que dan una perspectiva diferente del lugar.